Comparar un partido con la media de tu temporada
El resultado engaña. Se gana jugando mal y se pierde jugando bien. Comparar cada partido con la media de tu propia temporada te dice si tu equipo hizo lo de siempre, algo mejor o algo peor, y en qué exactamente.
Por qué contra tu media y no contra el rival
Comparar con el rival depende del rival. Comparar con tu media es comparar a tu equipo consigo mismo: si un día tiras la mitad de veces de lo normal, eso es información sobre ti, sea quien sea el contrario. En QUINTA el partido que se analiza no entra en la media, para no compararlo consigo mismo.
Cómo leerla
- Verde: mejor que la media. Rojo: peor. En lo que conviene que baje —goles encajados, pérdidas, faltas— bajar sale en verde.
- En porcentajes la diferencia va en puntos: 48 % frente a 53 % es −5 puntos.
- Cada jugador aparece con el dato del partido y, debajo, su media en el resto de la temporada.

Tres usos prácticos
- Después de una derrota, separa el resultado del rendimiento. Si los tiros, la precisión y las recuperaciones estuvieron en tu media, quizá el partido se decidió en detalles.
- Para hablar con un jugador, enséñale su línea: el dato de hoy contra su media. Es una conversación más justa que «hoy has estado mal».
- Para ver si un cambio funciona, compara los partidos después de introducirlo. Si las pérdidas bajan de su media tres jornadas seguidas, el trabajo va por buen camino.
Cuántos partidos hacen falta
Con tres o cuatro partidos la media ya da una referencia; con ocho o diez es bastante fiable. Por eso conviene registrar todos, aunque los haga otra persona: con compartir datos se juntan en un mismo móvil.